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Palabras diarias de Dios | Fragmento 393 | "Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad"

Palabras diarias de Dios 332  2020-08-31

El problema común que existe en todos los hombres es que entienden la verdad pero no la pueden poner en práctica. Un factor es que el hombre no está dispuesto a pagar el precio, y el otro es que el discernimiento del hombre es demasiado insuficiente; no es capaz de ver más allá de muchas de las dificultades que existen en la vida real y no sabe cómo practicar adecuadamente. Ya que el hombre tiene muy poca experiencia, poco calibre, y una comprensión limitada de la verdad, es incapaz de resolver las dificultades con las que se encuentra en la vida. Sólo puede prestar servicio verbal de su fe en Dios, sin ser capaz de traer a Dios a su vida cotidiana. En otras palabras, Dios es Dios y la vida es la vida, como si el hombre no tuviera relación con Dios en su vida. Esto es lo que todos los hombres creen. Tal forma de fe en Dios no le permitirá al hombre ser ganado y perfeccionado por Dios en la realidad. En verdad, no es que la palabra de Dios esté incompleta, sino que la habilidad del hombre para recibir Su palabra simplemente es inadecuada. Se puede decir que casi ningún hombre actúa según las intenciones de Dios. Más bien, su fe en Dios está de acuerdo a sus propias intenciones, nociones religiosas establecidas y costumbres. Pocos son aquellos que sufren una transformación después de aceptar la palabra de Dios y comienzan a actuar de acuerdo a Su voluntad. Más bien, persisten en sus creencias equivocadas. Cuando el hombre comienza a creer en Dios, lo hace basándose en las reglas convencionales de la religión y vive e interactúa con los demás completamente sobre el fundamento de su propia filosofía de vida. Tal es el caso de nueve de cada diez personas. Muy pocos son los que formulan otro plan y le dan la vuelta a una nueva página después de comenzar a creer en Dios. Nadie considera o pone en práctica la palabra de Dios como la verdad.

Toma la fe en Jesús, por ejemplo. Sin importar que un hombre fuera un novato en la fe, o que un hombre lo fuera por un largo tiempo, todos sencillamente ponían en uso los talentos que tenían y demostraban las habilidades que poseían. Los hombres sencillamente agregaban “fe en Dios”, estas tres palabras, a sus vidas habituales, sin embargo, no hacían un cambio en su carácter, y su fe en Dios no crecía en lo más mínimo. La búsqueda del hombre no era ni caliente ni fría. No dijo que no creía, pero tampoco se entregaba por completo a Dios. Nunca había amado verdaderamente a Dios o había obedecido a Dios. Su fe en Dios era tanto genuina como fingida, y se hizo de la vista gorda y no fue sincero en la práctica de su fe. Siguió en tal estado de desconcierto desde el mismo principio hasta el tiempo de su muerte. ¿Cuál es el significado de esto? Ya que crees en el Dios práctico, el día de hoy te debes situar en el camino correcto. Al tener fe en Dios, no sólo debes buscar las bendiciones, sino debes buscar amar a Dios y conocer a Dios. Por medio de Su esclarecimiento y tu propia búsqueda, puedes comer y beber Su palabra, desarrollar un verdadero entendimiento de Dios, y tener un amor verdadero de Dios que brote de tu corazón. En otras palabras, tu amor por Dios es el más genuino, de tal manera que nadie puede destruirlo o ponerse en el camino de tu amor por Él. Entonces, estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces a Dios, porque Dios ha tomado posesión de tu corazón, por lo que nada más puede poseerte. Debido a tu experiencia, al precio que pagaste y a la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios. Entonces eres liberado de la influencia de Satanás y vives a la luz de la palabra de Dios. Sólo cuando te has librado de la influencia de las tinieblas puedes considerar que has ganado a Dios. En tu creencia en Dios, debes buscar esta meta. Este es el deber de cada uno de vosotros. Nadie debe ser complaciente con las cosas como están. No podéis estar dudosos en cuanto a la obra de Dios o considerarla a la ligera. Debéis pensar en Dios en todos los aspectos y en todo momento, y hacer todas las cosas por Su causa. Y cuando habléis o hagáis cosas, debéis colocar primero los intereses de la casa de Dios. Sólo esto es conforme a la voluntad de Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

BUSCA TENER AMOR VERDADERO POR DIOS

I

Hoy debes tomar el camino correcto ya que crees en el Dios práctico. Si tienes fe, no busques sólo Sus bendiciones, sino busca amar a Dios y conocerlo. A través de Su esclarecimiento y con tu búsqueda, entiende realmente a Dios, siente amor verdadero en tu corazón. Cuando tu amor por Dios es genuino, nadie lo puede destruir o bloquear, estás en el camino correcto de la fe en Dios. Cuando tu amor por Dios es genuino, sí, prueba que a Dios le perteneces, porque Dios posee tu corazón, y nadie más lo posee. Cuando tu amor por Dios es genuino, sí, cuando tu amor por Dios es genuino.

II

Porque lo que pagas y por lo que pasas, y la obra de Dios, tienes amor espontáneo. Te libras de la influencia de Satanás, y vives bajo la luz de las palabras de Dios. Si estás libre de la fuerza oscura, mereces ganarte a Dios. En tu fe, busca este objetivo. Es el deber que tienes. Cuando tu amor por Dios es genuino, nadie lo puede destruir o bloquear, estás en el camino correcto de la fe en Dios. Cuando tu amor por Dios es genuino, sí, prueba que a Dios le perteneces, porque Dios posee tu corazón, y nadie más lo posee. Cuando tu amor por Dios es genuino, sí, cuando tu amor por Dios es genuino.

III

No te conformes con las cosas como son. No puedes tener dudas de la obra de Dios, o pensar a la ligera en Su obra. En todos los aspectos, piensa siempre en Dios. Haz todas las cosas por Su causa, pon primero la casa de Dios, cuando hables o hagas cosas. Así cumplirás la voluntad de Dios. Cuando tu amor por Dios es genuino, nadie lo puede destruir o bloquear, estás en el camino correcto de la fe en Dios. Cuando tu amor por Dios es genuino, sí, prueba que a Dios le perteneces, porque Dios posee tu corazón, y nadie más lo posee. Cuando tu amor por Dios es genuino, sí, cuando tu amor por Dios es genuino.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”