Esto es poner en práctica la verdad

Fan Xing Ciudad de Zhumadian, provincia de Henan

En el pasado, me pusieron a realizar algunos trabajos en pareja con una hermana. Debido a que yo era arrogante y engreída, no buscaba la verdad; tenía algunas ideas preconcebidas acerca de esta hermana que siempre guardé en mi corazón y que no comuniqué honestamente con ella. Cuando nos separamos, yo no había entrado en la verdad de una relación laboral armoniosa. Tiempo después, la iglesia arregló para que yo trabajase con otra hermana y tomé una resolución ante Dios: A partir de ahora, no andaré por los caminos del fracaso. Ya he aprendido mi lección, por lo tanto, esta vez me aseguraré de tener una comunicación honesta con esta hermana y de lograr una relación de trabajo armoniosa.

Siempre que surgía un conflicto o una diferencia entre nosotras a la hora de realizar nuestras tareas yo tomaba la iniciativa de comunicarme con la hermana y de hablar con honestidad. Le preguntaba acerca de los aspectos que yo estaba realizando incorrectamente. Entonces la hermana me señalaba que yo era arrogante y engreída, y que siempre rechazaba sus puntos de vista en nuestras comunicaciones. Ella decía que a veces yo señalaba sus condiciones y que la calificaba de forma injusta y que, durante las reuniones, yo tomaba todas las decisiones sobre la lectura de la palabra de Dios. Yo asentí y acepté todas estas cosas que la hermana estaba señalando acerca de mí, y pensé: “Ya que dices que yo soy arrogante, a partir de ahora hablaré con más humildad y prestaré especial atención para hablar con sabiduría y con tacto. Si descubro alguno de tus problemas, los minimizaré cuando los mencione. Si tú no los reconoces, entonces no hablaré acerca de ellos. Durante las reuniones, comeré y beberé lo que tú me digas que coma y beba y, además, escucharé todo lo que tú digas. ¿No resolvería esto los problemas? Entonces no dirías que no puedo trabajar con nadie debido a mi arrogancia”. Después de esto, empecé a ponerlo en práctica. Antes de hablar, pensaría cómo podría evitar invalidar la idea de la hermana. Cuando nuestros puntos de vista no coincidían, yo difería ante su punto de vista y llevaba a cabo su idea. Cuando veía que la hermana estaba haciendo algo de forma equivocada, yo no se lo explicaba claramente. Sin embargo, tras un periodo de tiempo comportándome de esta manera, me di cuenta de que mi ideología de “abandonar la carne y poner en práctica la verdad” no había cambiado para nada nuestra relación. Al contrario, reforzó sus ideas preconcebidas acerca de mí. Al ver estos resultados, me sentí agraviada, y pensé: “Ya he tratado de hacer lo mejor que pude para poner en práctica la verdad, ¿por qué no funciona? No es fácil llevarse bien con esta hermana, no tiene ni la más mínima sensibilidad”. Por lo tanto, me hundí en la negatividad y mi corazón se sintió extremadamente lastimado.

Un día, vino un líder para inspeccionar nuestro trabajo y para preguntarnos sobre nuestra condición durante este periodo de tiempo. Entonces, yo manifesté mi condición. Tras escucharme, el líder dijo: “Este método tuyo no es poner en práctica la verdad. En tu interior, eres impura. Estás haciendo esto por tus propios propósitos y no estás actuando de acuerdo con la verdad”. A continuación, leímos dos pasajes de las palabras de Dios. Dios dijo: “Externamente, parece como si estuvieras poniendo en práctica la verdad, pero, en realidad, la naturaleza de tus acciones no muestra que estés haciéndolo. Hay muchas personas que, una vez que tienen ciertas conductas externas, creen: ‘¿Acaso no estoy cumpliendo mis deberes? ¿Acaso no abandoné a mi familia y mi trabajo? ¿Acaso no estoy poniendo en práctica la verdad al cumplir mis deberes?’. Sin embargo, Dios no reconoce que estés poniendo en práctica la verdad. Todas aquellas personas cuyas acciones están manchadas con motivos y objetivos personales no están practicando la verdad. Estrictamente hablando, esta clase de conducta probablemente será condenada por Dios; no será elogiada ni celebrada por Él. Si se analiza esto con mayor profundidad, estás haciendo el mal y tu conducta se opone a Dios. Visto desde fuera, esto que estás haciendo parece ajustarse a la verdad: no estás interrumpiendo ni perturbando nada y no has hecho ningún daño real ni has violado ninguna verdad. Parece ser lógico y razonable, pero la esencia de tus acciones corresponde a hacer el mal y resistirse a Dios. Por lo tanto, deberías determinar si ha habido un cambio en tu carácter y si estás poniendo en práctica la verdad a través de ver las intenciones que están detrás de tus acciones a la luz de las palabras de Dios. No lo determinan las palabras o las opiniones humanas. Más bien, depende de que Dios diga si te estás ajustando o no a Su voluntad, si tus acciones poseen o no la realidad de la verdad y si cumplen o no con Sus requisitos y estándares. Medirse con los requisitos de Dios es lo único exacto” (‘Lo que debes saber sobre cómo transformar tu carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). “Las ideas humanas generalmente se ven bien y adecuadas para las personas, y parecen que no violarían mucho la verdad. Las personas consideran que hacer las cosas de tal manera sería poner en práctica la verdad, consideran que hacer las cosas de esa manera sería someterse a Dios. En realidad, ellos realmente no están buscando a Dios ni orando a Él acerca de esto verdaderamente; No se están esforzando por hacerlo bien, de acuerdo con los requisitos de Dios para satisfacer Su voluntad. No poseen este verdadero estado y no tienen ese deseo. Esta es la mayor equivocación que las personas cometen en sus prácticas. Crees en Dios, pero no tienes a Dios en tu corazón ¿Cómo es que esto no es un pecado? ¿No tú mismo te estás engañando? ¿Qué tipo de efectos puedes cosechar si sigues creyendo de esa manera? Además, ¿cómo se puede manifestar la relevancia de la creencia?” (‘Buscar la voluntad de Dios es en aras de practicar la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). Traté de comprender las palabras de Dios y las comparé con mi supuesta condición de “poner en práctica la verdad”. Mi corazón se iluminó. Por lo tanto, mi forma de hacer las cosas no estaba pensada para satisfacer a Dios. Estaba destinada a proteger mi propia dignidad egoísta. Temía que el líder me dijera que mi humanidad tenía defectos, que yo no buscaba la verdad y que no trabajaba bien con nadie. Además, pensé que era un pretexto para apaciguar mi relación con la hermana y para alejarme de la vergüenza y el dolor que causaban el problema. Pensé que eso redimiría la imagen que las personas tenían de mí y que les permitiría ver que yo había cambiado. Se puede observar que mi supuesta “puesta en práctica de la verdad” era para mis propios propósitos. Se hizo todo de cara a los demás y no se estableció sobre la base de buscar satisfacer a Dios. No sentí desprecio hacia mí y no abandoné con sinceridad la carne porque yo no era consciente de mi naturaleza arrogante y engreída. Al reflexionar acerca del trabajo con la hermana, debido a que yo no reconocí mi naturaleza arrogante y engreída y a que yo pensaba que era superior y siempre pensaba que era mejor que los demás, al hablar, sin querer, estaba parada en un pedestal, y menospreciaba a los demás. Al momento de gestionar asuntos, me encantaba estar a cargo; hacía las cosas a mi manera y nunca consultaba las ideas de otras personas. Cuando la hermana señaló estos problemas que yo tenía, no busqué la verdad correspondiente para analizar y comprender la sustancia de mi naturaleza. Incluso más, no busqué la forma en la que debería ponerla en práctica según los requisitos de Dios y de acuerdo con la verdad. Yo sólo cambié algunas acciones externas, y pensé que, como había dejado de hacer las cosas que estaban mal, yo estaba practicando la verdad. En realidad, todo lo que estaba practicando era la verdad según mis propias nociones. Todo era acerca de las acciones externas y nada estaba relacionado con la palabra de Dios. Dios no reconocía que yo estaba practicando la verdad. Ya que no estaba practicando en línea con los requisitos de Dios y no estaba practicando según la verdad, y todo lo que hacía lo hacía para satisfacer mis deseos personales y alcanzar mis propios propósitos, ante los ojos de Dios mis acciones eran malvadas; se resistían a Dios.

Una vez que me di cuenta de esto, asocié la palabra de Dios con conciencia a fin de entender mi propia naturaleza corrupta en la vida. Cuando expresé mi corrupción o cuando me di cuenta de que mi condición no era correcta, revelé honestamente mi condición y la estudié y busqué la fuente según la palabra de Dios. Al hacerlo, mis palabras y acciones se sometieron de forma natural, y conocí la posición en la que debía estar. Tenía respeto por la gente y me sometí con paciencia. Abandonar la carne se tornó menos difícil y también podíamos mantener una comunicación sincera. Nuestra asociación era más armoniosa que en el pasado.

A través de estas experiencias, he llegado a comprender que poner en práctica la verdad debe basarse en la palabra de Dios y se debe establecer sobre los principios de la verdad. Si uno se aparta de la palabra de Dios, entonces todo se convierte en una acción externa, es decir, poner en práctica la verdad de las propias nociones. Incluso si realizara las cosas bien y de forma correcta, aun así, no se consideraría poner en práctica la verdad, e incluso más, no ocurriría ningún cambio en el carácter de mi vida. A partir de ahora, sin importar lo que esté haciendo, quiero que las palabras de Dios sean los principios de mis acciones y poner en práctica por completo la palabra de Dios para que mi conducta esté de acuerdo con la verdad y con la voluntad de Dios y obtener la satisfacción de Dios.

Contenido relacionado

  • Saliendo de la neblina

    Eres Tú el que me cuidó y me alumbró y me guio para deshacerme de los grilletes que me habían controlado durante tantos años, permitiéndome salir de la bruma.

  • Dándome cuenta que caminé la senda de los fariseos

    No estaba practicando la verdad de buena gana y no estaba siendo considerada con la voluntad de Dios, porque “todo fue por causa de la obra y no se llevó a cabo en medio de su búsqueda de un cambio”. ¿Cómo podría tal servicio posiblemente satisfacer la voluntad de Dios?

  • Quién conoce el corazón maternal de Dios

    Aunque el carácter de Dios es justo, lo que Él revela más a la las personas que le siguen es extrema paciencia, tolerancia y misericordia, y son ilimitadas e inconmensurables. Se puede decir que el amor que Dios expresa es aún mayor que Su justicia.

  • La esencia de abusar del poder para la venganza personal

    En ese momento no pude evitar estremecerme ante mis pensamientos y acciones, al verme lleno del veneno del gran dragón rojo, que todo lo que se expuso fue la enemistad contra Dios. Dios verdaderamente odia esto y está disgustado por eso.