He visto el rollo abierto

Por Jose, España

Cuando acepté al Señor, leí la Biblia y aprendí de dónde venía todo y el origen de la corrupción humana. Aprendí cómo Jehová Dios promulgó la ley y los mandamientos, cómo el Señor Jesús curaba a los enfermos, expulsaba demonios, resolvía problemas y le ofrecía al hombre Su infinita gracia, y cómo se ofreció a ser crucificado como una ofrenda por el pecado para redimir a los hombres del pecado. La Biblia me ayudó a entender la salvación del Señor y cada día leo algunos pasajes. Nuestro pastor nos decía siempre que el Antiguo y el Nuevo Testamento eran completos, que contenían todas las palabras de Dios, y que nunca jamás nos podíamos apartar de la Biblia. Yo lo creía.

En marzo de 2016 me encontré con un hermano en el Señor mientras hacía un recado con mi primo. Mientras charlábamos, me dijo que el Señor Jesús había regresado, que era Dios Todopoderoso hecho carne y que expresaba verdades para hacer la obra del juicio, empezando por la casa de Dios. Mientras me contaba esto, sacó un libro de su mochila y me dijo que en él había escritas verdades expresadas por Dios en los últimos días. Le eché un vistazo. El título era: El rollo abierto por el Cordero. Me llamó la atención. Jamás había visto ese libro, pero él afirmaba que todas las palabras en él eran palabras de Dios. Yo me pregunté: “¿Cómo es posible? Solo la Biblia contiene las palabras de Dios. ¿Cómo iban a estar en cualquier otro libro? El pastor nos dice que todas las palabras de Dios están en la Biblia, y que cualquier otra cosa se aparta del camino del Señor y es herejía”. Entonces me acordé de que el pastor nos había dicho que en los últimos días aparecerían todo tipo de herejías, y que como mejor podíamos protegernos era no oyéndolas ni leyéndolas, y no relacionándonos con esas personas. Al pensar en eso, no pude sino mostrar cautela ante ese hermano y dejé de escucharlo. Pero a mi primo le encantaban sus enseñanzas y sus testimonios. Dijo que quería leer El rollo abierto por el Cordero y observar la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días. Me horroricé al oír eso. Pensé: “¿Cómo puedes aceptarlo tan tranquilamente? ¿Es que has olvidado lo que dijo el pastor, que ‘todas las palabras de Dios están en la Biblia’?”. Me opuse firmemente. Le pedí que no se pusiera a investigarlo a ciegas, pero no quiso escuchar. En vez de eso, me dijo que yo también debería estudiarlo. Él había sido creyente durante más de veinte años, conocía bien la Biblia y estaba muy seguro de su fe. Como él quiso seguir adelante, yo dejé de insistir. Después de todo, cada cual puede decidir por sí mismo. A partir de entonces, empezó a compartir los esclarecimientos que había recibido al leer El rollo abierto por el Cordero y me pidió que lo estudiara. Pero pensé en la advertencia del pastor y no me atrevía a leerlo. Le dije con determinación: “No me vuelvas a pedir que lo lea. Tú tienes tu fe y yo tengo la mía”. Yo me aferraba con terquedad a mis ideas al pensar que eso me mantendría recto en el camino del Señor.

Poco después, un amigo cristiano me contó con gran alegría que había encontrado una iglesia con la obra del Espíritu Santo y que sus sermones eran muy esclarecedores. Había resuelto confusiones en su fe que hacía mucho tiempo que tenía y quería que yo también fuera. Sentí curiosidad por esa iglesia, así que le pregunté que qué iglesia era. Y me dijo que era la Iglesia de Dios Todopoderoso. Me sorprendí mucho al oír esto y me pregunté: “¿Y si esa iglesia poseyera realmente la verdad? ¿Por qué todo el mundo está empezando a creer en Dios Todopoderoso? ¿Me estará diciendo Dios que investigue la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días? ¿Estarán equivocadas mis creencias?”. Le oré al Señor para pedirle consejo.

Mi primo me volvió a mencionar la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días un tiempo después, y me dijo que Dios Todopoderoso había expresado muchas verdades, que había revelado todo tipo de verdades y misterios que no conocíamos, que había revelado cómo Satanás corrompe a las personas y cómo Dios va, paso a paso, salvando a la humanidad, la raíz de la humanidad que se resiste a Dios, cómo enmendar su naturaleza pecaminosa y purificarla, y mucho más. Me dijo que había recibido más de esas palabras que de sus veinte años de fe en el Señor. Y dijo también que las palabras de Dios Todopoderoso cumplen profecías en el Apocalipsis sobre el Espíritu Santo hablándoles a las iglesias, y que Él es el Cordero que abre el rollo. Me dijo que debería comprobarlo por mí mismo. Al compartir su enseñanza, se le veía tan feliz como si hubiera encontrado un tesoro. Sentí que debía de haber algo de verdad en la Iglesia de Dios Todopoderoso, así que decidí conocerla.

Al día siguiente fui a conocer unos miembros de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Fui directo al grano y les mostré mi confusión: “Mi pastor siempre dice que nada que no sea la Biblia contiene la palabra de Dios, que toda está en la Biblia y que todo lo demás es herejía. ¿Cómo podéis decir que todo en este libro es la palabra de Dios?”.

El hermano Zhang compartió la siguiente enseñanza conmigo: “Mucha gente religiosa piensa que todas las palabras de Dios están en la Biblia y que solo en la Biblia se pueden encontrar. Pero, ¿es cierto eso? ¿Alguna vez dijo Dios que todas Sus palabras están en la Biblia? ¿Dijo Dios que es una herejía apartarse de la Biblia? La gente que comprende la Biblia sabe que el Antiguo y el Nuevo Testamento se recopilaron trescientos años después del Señor. Primero fue la obra de Dios y después las Escrituras. Es decir, la obra de Dios en cada era no está basada en las Escrituras existentes. Cuando Jehová Dios guio a los israelitas fuera de Egipto, ¿acaso promulgó Sus leyes, decretos y mandamientos basado en las Escrituras? Claro que no. Entonces no existían las Escrituras. En la Era de la Gracia, la obra del Señor Jesús consistió en difundir el camino de la confesión y del arrepentimiento, en enseñarle a la gente a amar al prójimo como a sí mismo, a amar a sus enemigos y a perdonar setenta veces siete. También curó a los enfermos durante el Sabbat. ¿Acaso se basaba todo esto en el Antiguo Testamento? La obra y la palabra del Señor Jesús no se registraron en el Antiguo Testamento y estas contradecían los preceptos de Dios para el hombre de las leyes y los mandamientos, como ‘Ojo por ojo, diente por diente’ (Éxodo: 21:24), ofrecer sacrificios tras haber pecado y no trabajar en Sabbat. Si tomamos la visión humana de que la obra y la palabra y de Dios no existen fuera de la Biblia y que todo lo demás es herejía, ¿no estaríamos condenando la obra del Señor Jesús? Dios es siempre nuevo y nunca viejo, y Su obra consiste siempre en seguir adelante. No basa Su obra en la Biblia ni la consulta. No busca un camino específico para guiar en él a Sus seguidores, sino que va más allá de la Biblia para hacer una obra nueva y guiar a la gente hacia un nuevo camino. Dios no es solo el Señor del Sabbat, sino también el Señor de la Biblia. Tiene todo el derecho de ir más allá de la Biblia, de guiar y salvar al hombre mediante una nueva obra de acuerdo a Su plan de gestión y a las necesidades de la humanidad. Así pues, ¿cómo vamos a limitar la obra y la palabra de Dios basándonos en nuestras nociones y figuraciones? ¿Cómo vamos a decir que Dios no puede hablar ni obrar más allá de lo que hay en la Biblia?”.

Me quedé asombrado con la enseñanza del hermano Zhang. Había sido creyente todos esos años y jamás había oído una enseñanza tan esclarecedora. Dios es siempre nuevo y nunca viejo. Su obra y Su palabra no están basadas en la Biblia, sino en las necesidades de Su obra de gestión. Esa enseñanza se correspondía con la Biblia y con los hechos de la obra de Dios. Estaba confundido. ¿Cómo podían entender tanto?

Como si me hubiera leído el pensamiento, el hermano Zhang siguió diciendo: “Nuestro poco entendimiento viene enteramente de las palabras de Dios Todopoderoso. Las palabras de Dios Todopoderoso en los últimos días revelan todas las verdades y los misterios de la obra de Dios”. Entonces leyó un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Durante Su época, Jesús guio a los judíos y a aquellos que le seguían según la obra del Espíritu Santo en Él en ese momento. Él no tomó la Biblia como base para lo que llevaba a cabo, sino que hablaba de acuerdo con Su obra; no prestó atención a lo que la Biblia decía ni buscó en ella una senda para guiar a Sus seguidores. Desde el mismo momento en el que empezó a obrar, difundió el camino del arrepentimiento, una palabra sobre la cual las profecías del Antiguo Testamento no mencionan una sola palabra. No solo no actuó según la Biblia, sino que también guio por una nueva senda, y realizó una obra nueva. Nunca se refería a la Biblia cuando predicaba. Durante la Era de la Ley, nadie fue nunca capaz de llevar a cabo Sus milagros de sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios. Su obra, Sus enseñanzas, la autoridad y el poder de Sus palabras, también estaban por encima de cualquier hombre en la Era de la Ley. Jesús simplemente llevó a cabo Su obra más nueva, y aunque muchas personas lo condenaron usando la Biblia, e incluso usaron el Antiguo Testamento para crucificarlo, Su obra sobrepasó al Antiguo Testamento; si esto no fue así, ¿por qué lo clavaron en la cruz? ¿No fue porque el Antiguo Testamento no decía nada de Su enseñanza ni de Su capacidad para sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios? […] Para las personas, parecía como si Su obra no tuviera base, y gran parte de esta entraba en conflicto con los registros del Antiguo Testamento. ¿No fue esto un error del hombre? ¿Debe aplicarse la doctrina a la obra de Dios? ¿Y debe obrar Dios según las predicciones de los profetas? Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios no tuviera derecho a actuar más allá de la Biblia? ¿No puede apartarse Dios de la Biblia y realizar otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía practicar a la luz del día de reposo y según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que, en su lugar, lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué rompió con estas doctrinas? Deberías saber qué fue primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podía ser también el Señor de la Biblia?” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Me habían convencido por completo las palabras de Dios. “Dios lo creó y lo gobierna todo. Es totalmente libre de obrar como le plazca. Como humanos, no tenemos el derecho de confinar o delimitar Su obra a la Biblia”. Aunque pensaba eso, seguía adorando la Biblia y no podía deshacerme de mis nociones. Con paciencia, encuentran muchos versículos de la Biblia sobre la obra de Dios en los últimos días, como esta profecía del Señor Jesús: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). Y Juan 12, versículos 47 y 48: “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final”. El Señor Jesús dijo claramente que expresaría verdades para hacer la obra del juicio en los últimos días, y así dice esta profecía en la Biblia: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Toda esa enseñanza tenía muy buen fundamento y la acepté con todo mi corazón, pero no estaba listo para admitir que me había equivocado. Luego, en casa, abrí mi Biblia, examiné todo lo que se había citado y reflexioné sobre ello. Descubrí que la obra del juicio de Dios en los últimos días, de la que habían sido testigos, se había profetizado en la Biblia. No pude contener mi asombro y me pregunté: “¿Y si Dios Todopoderoso fuera realmente el Señor regresado?”. Entonces oré al Señor y dije: “¡Oh, Señor! Siento que la enseñanza que han compartido hoy los hermanos y hermanas es esclarecedora. Lo que leyeron de las palabras de Dios Todopoderoso tenía autoridad. Ningún humano podría haberlas inventado. Y las palabras de Dios Todopoderoso revelan misterios de la verdad que nunca había entendido al leer la Biblia todos estos años. Señor, no estoy seguro del todo de si Tú has regresado como Dios Todopoderoso. Por favor, guíame”.

Al día siguiente, los hermanos y hermanas me pusieron una película: Revelar el misterio de la Biblia. En ella, un hermano de la Iglesia compartía enseñanzas sobre la idea principal del protagonista: que “las palabras de Dios no existen fuera de la Biblia y que todo lo demás es herejía”. Eso me emocionó mucho. Decía: “A lo largo de la recopilación de la Biblia, algunas de las palabras de Dios transmitidas por los profetas no llegaron a reflejarse en el Antiguo Testamento. Por omisiones o por diferencias entre editores. Eso es un hecho probado. Así que, ¿cómo podemos afirmar que las palabras y la obra de Dios solo se encuentran en la Biblia? ¿Es que no eran palabras de Dios las profecías de los profetas que se dejaron fuera? El Señor Jesús dijo más de lo que aparece en el Nuevo Testamento. A lo largo de los más de tres años que el Señor Jesús hizo Su obra, dijo y predicó muchísimas más cosas que lo que está registrado en los cuatro Evangelios. Como dice el Evangelio de Juan: ‘Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían’ (Juan 21:25). Esto demuestra que la obra y la palabra del Señor Jesús no están registradas en su totalidad en el Nuevo Testamento. Lo que hay en la Biblia es una parte muy pequeña de las palabras de Dios y no incluye de ninguna manera todo lo que dijo. Así pues, decir que no existe la obra ni la palabra de Dios fuera de la Biblia y que todo lo demás es herejía no se corresponde con los hechos. Está infundado”.

Viendo eso, pensé: “Es verdad. No todas las palabras de Jehová Dios están en el Antiguo Testamento. Él guio las vidas de la gente en la tierra durante miles de años. No es posible que Sus palabras a los profetas fueran solo las que aparecen en la Biblia. El Señor Jesús predicó durante tres años y medio. ¿Cómo iban a estar todas Sus palabras recogidas en los cuatro Evangelios? Creo que no debo juzgar con tanta rapidez. Tengo que enfrentarme a esto con cautela”. Así que seguí viendo la película con interés.

El hermano de la película continuaba con su enseñanza: “Todos hemos leído la Biblia antes en nuestra fe, pero no hemos conocido la realidad de la Biblia. Ahora las palabras de Dios Todopoderoso nos la han revelado”. Dios Todopoderoso dice: “Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y que no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son, estos, registros históricos? Mencionar hoy las cosas del pasado las convierte en historia, y no importa cuán verdaderas o reales puedan ser, siguen siendo historia, y la historia no puede ocuparse del presente, ¡porque Dios no mira atrás en la historia! Así pues, si sólo entiendes la Biblia y no entiendes nada de la obra que Dios pretende hacer hoy, y, si crees en Dios, pero no buscas la obra del Espíritu Santo, entonces no entiendes lo que significa buscar a Dios. Si lees la Biblia con el fin de estudiar la historia de Israel, de investigar la historia de la creación de todos los cielos y la tierra por parte de Dios, entonces no crees en Dios. Pero hoy, como crees en Él y buscas la vida, como persigues el conocimiento de Dios y no letras y doctrinas muertas ni un entendimiento de la historia, debes buscar la voluntad de Dios de hoy, así como la dirección de la obra del Espíritu Santo. Si fueras arqueólogo podrías leer la Biblia, pero no lo eres. Eres uno de esos que creen en Dios, y más te vale buscar Su voluntad de hoy” (‘Relativo a la Biblia (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Después compartió esta enseñanza: “La gente registró la obra y las palabras de Dios y compuso la Biblia con ellas cuando Él concluyó Su obra. No es más que un registro histórico de la obra pasada de Dios y un testimonio sobre Su obra. No representa a Dios y, desde luego, no puede tomar el lugar de Dios en la salvación de la humanidad. En resumen: la Biblia no se puede equiparar con Dios. Dios es el origen de la vida, Sus palabras son la fuente inconmensurable de las aguas vivas, y la Biblia es solo un libro de historia sobre la obra de Dios. Registra una cantidad limitada de las palabras de Dios. ¿Cómo puede la Biblia compararse con Dios? Dios es siempre nuevo y nunca viejo. Hace una obra nueva y pronuncia nuevas palabras en cada era. Si nos ceñimos a Sus palabras del pasado y condenamos la obra y las palabras de Dios en la nueva era, acabaremos resistiéndonos a Dios. Mirad por ejemplo la Era de la Gracia, cuando el Señor Jesús hizo una nueva obra y pronunció nuevas palabras. Los sacerdotes judíos y los fariseos se aferraban a las antiguas Escrituras. Pensaban que contenían toda la obra y la palabra de Dios, así que se resistieron y condenaron al Señor Jesús. Conspiraron para crucificarlo y cometieron un pecado atroz. Ahora Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días, expresa verdades y realiza la obra del juicio que no se refleja en la Biblia. Y si no está en la Biblia, de ninguna manera podría remplazar la Biblia la obra y la palabra de Dios en los últimos días. Si la gente se limita a defender la Biblia sin aceptar la obra y las palabras actuales de Dios, no ganarán su salvación en los últimos días. Se los eliminará a través de Su obra y Sus palabras de la nueva era”.

Entonces lo consideré atentamente. Realmente, la Biblia solo es un testimonio de la obra de Dios y su registro de las palabras de Dios es limitado. Antes siempre había escuchado a los pastores y a los ancianos y pensaba que las palabras de Dios estaban en la Biblia y en ningún otro sitio. Pero es una idea ridícula. La obra de Dios para salvar al hombre siempre va hacia adelante. Si la obra y la palabra de Dios fueran solo las del Antiguo Testamento y no hubiera llevado a cabo la obra de redención en la Era de la Gracia, todos habríamos estado viviendo bajo la ley, condenados y ejecutados por violar la ley. La humanidad no habría sobrevivido hasta hoy. Sin el regreso del Señor en los últimos días y Su obra del juicio y purificación del hombre, habríamos seguido viviendo en pecado, sin escapatoria posible. Dios es santo, así que, ¿cómo íbamos a enfrentarnos al Señor o a ser llamados a Su reino estando llenos de inmundicia? Cuando acabó Revelar el misterio de la Biblia, volví a pensar en la trama. Las palabras de Dios Todopoderoso habían roto mis antiguas ideas. Me decidí a estudiar minuciosamente la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días.

Los hermanos y hermanas me enviaron más tarde un ejemplar de El rollo abierto por el Cordero. Las palabras de Dios Todopoderoso pusieron al descubierto mis pensamientos e ideas, mi motivación para bendecirme y mis actitudes corruptas de arrogancia, astucia, maldad y rechazo hacia la verdad. Cuanto más leía, más convencido estaba de que estas palabras venían del Espíritu Santo, de Dios. Solo Dios puede ver el corazón y la mente de las personas y dejar al descubierto todos nuestros motivos equivocados y nuestra corrupción interior. Dios Todopoderoso ha expresado muchas verdades, como Su propósito de gestionar a la humanidad, la historia que contiene la Biblia y Sus tres etapas de la obra para salvar a la humanidad. Lo que son la verdadera fe y entrega a Dios, quién puede entrar en Su reino, y más verdades que no había oído antes en todos mis años de religión. Me abrió los ojos por completo. Vi que la obra y la palabra de Dios Todopoderoso cumplen con totalidad lo que dijo el Señor Jesús. “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad” (Juan 16:12-13). También tenemos esta profecía en el Apocalipsis: “Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirar su contenido”. “Mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos” (Apocalipsis 5:3, 5). Dios Todopoderoso ha revelado ahora al hombre todas las verdades y lo que hace falta para purificarse y salvarse por completo. Vi esto en lo que está escrito en el rollo de los últimos días y se trata de la obra del juicio de Dios, empezando por Su casa.

En solo unos meses de lectura de las palabras de Dios Todopoderoso, comprendía más que en más de diez años de fe en la religión. Vi realmente que las palabras de Dios son la fuente de las aguas vivas, una fuente inagotable que nos sustenta. Me convencí completamente de que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús regresado. Estaba entusiasmado, pero al mismo tiempo sentía mucho pesar. Pensé en lo ciegamente que había adorado la Biblia y escuchado al pastor, limitando las palabras de Dios a la Biblia, basado en mis nociones e ideas. No había sido razonable. Pero Dios no me apartó. Llamó a mi puerta una y otra vez, a través de hermanos y hermanas y me guio a escuchar Su voz para que no me perdiera el regreso del Señor. Le doy gracias a Dios Todopoderoso por salvarme.

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