Dais testimonio de que, durante los últimos días, Dios Todopoderoso expresa la verdad y lleva a cabo la obra de juzgar y purificar al hombre. Al final, obtendrá un grupo de vencedores y después destruirá por completo esta vieja era malvada, para así llevar al hombre a una nueva era. ¿Podríais compartir con más detalle acerca de cómo Dios destruye esta vieja era malvada en los últimos días?

2021-03-02 0

Las palabras relevantes de Dios:

Cuando las personas hayan sido hechas completas y todas las naciones de la tierra se conviertan en el reino de Cristo, será el momento en que retumben los siete truenos. El hoy es un paso en dirección a esa etapa; se ha desencadenado el ataque hacia ese día. Este es el plan de Dios, y en el futuro cercano se llevará a cabo. Sin embargo, Dios ya ha cumplido todo lo que ha dicho. Por tanto, queda claro que las naciones de la tierra no son sino castillos en la arena que tiemblan cuando se acerca la marea alta: el último día es inminente y el gran dragón rojo se vendrá abajo y será aplastado por la palabra de Dios. Para asegurarse de que Su plan se lleve a cabo con éxito, los ángeles del cielo han descendido a la tierra y hacen su máximo esfuerzo por satisfacer a Dios. El Dios encarnado mismo se ha movilizado al campo de batalla para librar la guerra contra el enemigo. Cualquier lugar donde aparezca la encarnación es un lugar desde el cual el enemigo es exterminado. China será la primera en ser aniquilada; será devastada por la mano de Dios. Él no le dará cuartel a China. La prueba del colapso progresivo del gran dragón rojo se puede ver en la maduración continua del pueblo; esto es evidente y visible para cualquiera. La maduración del pueblo es una señal de la caída del enemigo. Esto es una pequeña explicación de lo que quiere decir “compito”.

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Mis palabras lograrán todo; ningún hombre puede participar y ninguno puede realizar la obra que Yo llevaré a cabo. Limpiaré el aire de todas las tierras y erradicaré de la tierra todo rastro de los demonios. Ya he comenzado y daré el primer paso de Mi obra de castigo en la morada del gran dragón rojo. Así, se puede ver que Mi castigo le ha sobrevenido a todo el universo, y que el gran dragón rojo y toda clase de espíritus inmundos no tendrán poder para escapar de Mi castigo, porque Yo observo todas las tierras. Cuando Mi obra en la tierra finalice —es decir, cuando la era del juicio llegue a su fin— castigaré formalmente al gran dragón rojo. Mi pueblo verá, sin duda, Mi justo castigo hacia el gran dragón rojo; verterá, sin duda, alabanzas por causa de Mi justicia y para siempre exaltará sin duda Mi santo nombre por causa de Mi justicia. De ahí que llevaréis a cabo formalmente vuestro deber y formalmente me alabaréis por todas las tierras, ¡por los siglos de los siglos!

Cuando la era del juicio llegue a su cúspide, no me apresuraré a concluir Mi obra, sino que integraré en ella la evidencia de la era del castigo y permitiré que todo Mi pueblo vea esta evidencia; esto dará mayor fruto. Esta evidencia es el medio por el cual castigo al gran dragón rojo y haré que Mi pueblo lo vea con sus propios ojos para que conozca más de Mi carácter. El momento en el que Mi pueblo me gozará será cuando el gran dragón rojo sea castigado. Hacer que el pueblo del gran dragón rojo se levante y se rebele contra él es Mi plan y este es el método por el cual perfecciono a Mi pueblo y es una gran oportunidad para que todo Mi pueblo crezca en la vida. […] Hoy, avanzo junto con el hombre a la era del castigo, yendo con él, a su lado. Yo estoy llevando a cabo Mi obra; es decir, golpeo con Mi vara entre los hombres y esta cae sobre la rebeldía que habita en el hombre. A los ojos de este, Mi vara parece tener poderes especiales: cae sobre todos aquellos que son Mis enemigos y no los pasa por alto fácilmente; entre todos los que se oponen a Mí, la vara lleva a cabo su función inherente; todos los que están en Mis manos realizan su deber de acuerdo con Mi intención, y ellos nunca han desafiado Mis deseos ni cambiado su esencia. Como resultado, las aguas rugirán, las montañas se derrumbarán, los grandes ríos se desintegrarán, el hombre siempre será inestable, el sol se ensombrecerá, la luna se oscurecerá, el hombre ya no tendrá más días para vivir en paz, ya no habrán más tiempos de tranquilidad sobre la tierra, los cielos nunca más permanecerán en calma y en silencio y ya no soportarán más. Todas las cosas serán renovadas y recuperarán su apariencia original. Todos los hogares sobre la tierra serán hechos añicos y todas las naciones sobre la tierra serán destrozadas; se habrán ido los días de las reuniones entre esposo y esposa; nunca más se reunirán la madre y el hijo; nunca más se volverán a juntar el padre y la hija. Todo eso que solía ser sobre la tierra Yo lo aplastaré.

Extracto de ‘Capítulo 28’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a todos los pueblos y perfecciona a aquellos que le aman con un corazón sincero. Solo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su especie, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el momento en el que Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Solo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre solo muestra lo que realmente es cuando es castigado y juzgado. El mal se pondrá con el mal, el bien con el bien, y toda la humanidad será clasificada según su especie. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra debe lograrse por medio del castigo y juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, solo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Solo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos. Por tanto, un carácter como este está imbuido de la importancia de la era y la revelación y exhibición de Su carácter se hacen manifiestas en aras de la obra de cada nueva era. Dios no revela Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Si al revelar el final del hombre durante los últimos días, Dios fuera a concederle al hombre una compasión y un amor inagotables y fuera amoroso hacia él, sin someterle a un juicio justo, sino demostrándole tolerancia, paciencia y perdón, y perdonara al hombre por muy graves que fueran los pecados que cometiera, sin un atisbo de juicio justo, ¿llegaría entonces alguna vez a su conclusión toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la humanidad al destino apropiado? Por ejemplo, un juez que siempre es amoroso, bondadoso y amable, que ama a las personas independientemente de los crímenes que hayan cometido, y es amoroso y tolerante con las personas sean quienes sean, ¿cuándo será capaz de alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, solo el juicio justo puede clasificar al hombre según cada especie y llevarlo a un nuevo reino. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios de juicio y castigo.

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todo tipo de desastres sucederán, uno tras otro; todas las naciones y todos los lugares experimentarán calamidades: la plaga, el hambre, las inundaciones, la sequía y los terremotos están por todas partes. Estos desastres no ocurren solo en uno o dos lugares, ni terminarán dentro de un día o dos, sino que se extenderán sobre un área cada vez mayor y serán cada vez más severos. Durante este tiempo, surgirán, sucesivamente, toda clase de plagas de insectos, y el fenómeno del canibalismo ocurrirá en todos los lugares. Este es Mi juicio sobre todas las naciones y todos los pueblos.

Extracto de ‘Capítulo 65’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Se puede decir que todas las declaraciones de hoy profetizan asuntos futuros; indican cómo Dios prepara el siguiente paso de Su obra. Dios casi ha terminado Su obra en las personas de la iglesia y después aparecerá ante todas las personas con ira. Como Dios dice: “Haré que las personas en la tierra reconozcan Mis acciones y, delante del ‘tribunal’, Mis obras serán probadas para que sean reconocidas entre las personas en toda la tierra, quienes se rendirán”. ¿Notaste algo en estas palabras? En ellas está el resumen de la siguiente parte de la obra de Dios. Primero, Dios hará que todos los perros guardianes que manejan el poder político se convenzan sinceramente y hará que retrocedan del escenario de la historia por su propia voluntad para nunca más pelear por estatus y nunca más involucrase en ardides ni intrigas. Esta obra se debe llevar a cabo por medio de Dios a través de producir varios desastres en la tierra. Pero no es cierto que Dios aparecerá. En este momento, la nación del gran dragón rojo seguirá siendo una tierra de inmundicia, y, por tanto, Dios no aparecerá, sino que solamente emergerá a través del castigo. Tal es el carácter justo de Dios, del cual nadie puede escapar. Durante este tiempo, todo el que habite en la nación del gran dragón rojo sufrirá calamidades, lo que, naturalmente, también incluye el reino en la tierra (la iglesia). Este es el momento preciso en el que los hechos se manifiestan y así es experimentado por todas las personas, y nadie puede escapar. Esto ha sido predestinado por Dios. Es precisamente por este paso de la obra que Dios dice: “Este es el momento de llevar a cabo grandes planes”. Porque, en el futuro, no habrá iglesia en la tierra, y debido a la llegada de la catástrofe, las personas solo podrán pensar en lo que está frente a ellas y abandonarán todo lo demás y será difícil para ellas gozar de Dios en medio de la catástrofe. Así pues, a las personas se les pide amar a Dios con todo su corazón durante este maravilloso tiempo, para que no pierdan la oportunidad. Cuando este hecho pase, Dios habrá derrotado por completo al gran dragón rojo y, así, la obra de testimonio del pueblo de Dios habrá llegado a su fin; posteriormente, Dios comenzará el siguiente paso de la obra y causará estragos en el país del gran dragón rojo y, finalmente, clavará a las personas al revés en la cruz en todo el universo, después de lo cual aniquilará a toda la humanidad; estos son los pasos futuros de la obra de Dios.

Extracto de ‘Capítulo 42’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Dios desate Su gran ira, el mundo entero experimentará, como resultado, todo tipo de desastres, como la erupción de un volcán. En lo alto, en el cielo, puede verse que en la tierra se aproxima todo tipo de calamidades a toda la humanidad, cada vez más cerca día con día. Si se mira la tierra desde arriba, la tierra presenta una variedad de escenas como las que preceden a un terremoto. El fuego líquido corre sin control, la lava fluye libremente, las montañas se mueven y una luz fría brilla por todas partes. El mundo entero se ha hundido en el fuego. Esta es la escena en la que Dios desencadena Su ira y es el momento de Su juicio. Nadie de carne y hueso podrá escapar. Por lo tanto, no se necesitarán guerras entre los países y conflictos entre las personas para destruir al mundo entero; más bien, el mundo “se regocijará en sí mismo conscientemente” dentro de la cuna del castigo de Dios. Nadie podrá escapar; cada persona, una por una, debe pasar por este calvario. Después de eso, todo el universo brillará una vez más con un resplandor santo y toda la humanidad comenzará una vez más una nueva vida. Y Dios reposará sobre el universo y bendecirá a toda la humanidad cada día.

Extracto de ‘Capítulo 18’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Toda la humanidad anhela ver Mi rostro, pero cuando desciendo en persona sobre la tierra, todos detestan Mi llegada, y ahuyentan la llegada de la luz, como si Yo fuera el enemigo del hombre en el cielo. El hombre me recibe con una luz defensiva en los ojos y permanece constantemente alerta, profundamente temeroso de que Yo pueda tener otros planes para él. Debido a que los seres humanos me consideran un amigo desconocido, sienten como si Yo albergara la intención de matarlos indiscriminadamente. A los ojos del hombre, Yo soy un antagonista mortal. Habiendo probado Mi calidez en medio de la calamidad, el hombre, sin embargo, sigue sin ser consciente de Mi amor y sigue empeñado en ahuyentarme y desafiarme. Lejos de aprovechar su condición para emprender acciones en su contra, envuelvo al hombre en la calidez de un abrazo, lleno su boca con dulzura y pongo el alimento necesario en su estómago. Pero cuando Mi airada cólera sacuda las montañas y los ríos, a causa de la cobardía del hombre, ya no voy a concederle estas diferentes formas de auxilio. En este instante, me llenaré de ira, negando a todos los seres vivos la oportunidad de arrepentirse y, abandonando todas Mis esperanzas para el hombre, le impondré la retribución que tanto se merece. En ese momento, truenos y relámpagos destellarán y rugirán, como las olas del mar embravecido de ira, como decenas de miles de montañas desplomándose. Por su rebeldía, el hombre es derribado por los truenos y relámpagos, otras criaturas son eliminadas en los estallidos de truenos y relámpagos, todo el universo desciende abruptamente en el caos y la creación es incapaz de recuperar el aliento esencial de la vida. Las innumerables huestes que conforman la humanidad no pueden escapar al rugido del trueno; en medio de destellos de relámpagos, los seres humanos, horda tras horda, se desploman sobre la corriente que fluye rápidamente, para ser arrastrados por los torrentes que caen en cascada desde las montañas. De repente, el mundo de los “hombres” converge en el lugar del “destino” del hombre. Los cadáveres pasan flotando sobre la superficie del océano. La humanidad entera se aleja de Mí a causa de Mi ira, porque el hombre ha pecado contra la esencia de Mi Espíritu y su rebeldía me ha ofendido. Pero en los lugares sin agua, otros hombres siguen disfrutando, entre risas y cantos, las promesas que Yo les he hecho.

Extracto de ‘Capítulo 17’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

No obstante, mientras el viejo mundo continúe existiendo, lanzaré Mi furia sobre sus naciones, promulgaré abiertamente Mis decretos administrativos por todo el universo, y enviaré castigo a quienquiera que los viole:

Cuando vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y, así, ve todas las obras que en todo el universo Yo he llevado a cabo. Los que van en contra de Mi voluntad —es decir, los que se oponen a Mí con las acciones del hombre— caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las innumerables estrellas de los cielos y las haré de nuevo, y, gracias a Mí, el sol y la luna serán renovados; los cielos ya no serán más como eran y las innumerables cosas que hay sobre la tierra serán renovadas. Todo será hecho completo por medio de Mis palabras. Las muchas naciones que hay en el universo serán divididas de nuevo y reemplazadas por Mi reino, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y todas ellas se convertirán en un reino que me adore; todas las naciones de la tierra serán destruidas y dejarán de existir. De los seres humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados y Mi fuego ardiente abatirá a todos los que adoran a Satanás; es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, todos quedarán reducidos a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso regresarán, en grados diferentes, a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad será separada según su propia especie y recibirá castigos proporcionales a sus acciones. Todos aquellos que se han opuesto a Mí, perecerán; en cuanto a aquellos cuyos actos en la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo debido a la forma como se han comportado. Yo me revelaré a los innumerables pueblos y naciones, y, con Mi propia voz, resonaré sobre la tierra, proclamando la terminación de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos.

Extracto de ‘Capítulo 26’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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