Pregunta: El Señor Jesús ya ha regresado y tiene un nuevo nombre, Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso ha expresado los términos de La Palabra manifestada en carne y es la voz del novio, pero muchos hermanos y hermanas aún no saben discernir la voz de Dios. Por eso hoy hemos invitado a los testigos de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Les hemos invitado a que hablen con nosotros de cómo identificar la voz de Dios. Así sabremos cerciorarnos de que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús.

2019-01-10 9

Respuesta: Esta pregunta que acabas de hacer es de suma importancia. Para aceptar la obra de Dios de los últimos días y contemplar Su aparición, debemos saber identificar Su voz. De hecho, identificar la voz de Dios significa reconocer Sus palabras y manifestaciones, y reconocer las características de las palabras del Creador. Independientemente de que sean las palabras de Dios encarnado o las manifestaciones de Su Espíritu, son todas palabras pronunciadas por Dios a la humanidad desde las alturas. Son el tono y las características de las palabras de Dios. Se manifiestan claramente la autoridad e identidad de Dios. Se puede decir, es el único medio por el cual el Creador habla. Las manifestaciones de Dios, cada vez que Él se encarna, sin duda abarcan muchas áreas. Principalmente se refieren a los requisitos de Dios y Sus advertencias al hombre, a las palabras de los decretos administrativos y mandamientos de Dios, a Sus palabras de juicio y castigo, y a Su revelación de la humanidad pervertida. También hay palabras de profecías y promesas de Dios a la humanidad, etc. Todas estas palabras son la manifestación de la verdad, el camino y la vida. Todas son la revelación de la esencia de la vida de Dios, representan Su carácter y todo lo que tiene y es. Por lo tanto, el hombre puede ver, a partir de las palabras expresadas por Dios, que Sus palabras son la verdad y tienen autoridad y poder. De este modo, si queréis determinar si las palabras expresadas por Dios Todopoderoso podéis mirar las palabras del Señor Jesús y las de Dios Todopoderoso, vosotros podéis mirar las palabras del Señor Jesús y las palabras de Dios Poderoso. compararlas y ver si son las palabras expresadas por el Espíritu y la obra realizada por Dios. Si su origen es el mismo, entonces esto demuestra que las palabras de Dios Todopoderoso son manifestaciones de Dios y que Dios Todopoderoso es la aparición de Dios. Veamos las palabras pronunciadas por Jehová Dios durante la Era de la Ley y las palabras del Señor Jesús en la Era de la Gracia. Veamos las palabras pronunciadas Ambas eran expresiones directas del Espíritu Santo y eran obra de Dios. Esto demuestra que el Señor Jesús era la aparición de Jehová Dios, la aparición del Creador. Todos aquellos que hayan leído la Biblia saben que, en las palabras expresadas por el Señor Jesús durante la Era de la Gracia, había palabras de advertencia, palabras sobre los requisitos de Dios para la humanidad y palabras sobre los decretos administrativos de Dios; también había palabras de muchas profecías y promesas, etc. Fueron una etapa completa de la obra realizada por Dios durante la Era de la Gracia.

Las ovejas de Dios oyen Su voz. Cuando se trata de cómo identificar específicamente la voz de Dios, todo nos quedará claro si miramos las palabras del Señor Jesús. Primero veremos los requisitos y advertencias del Señor Jesús para el hombre. Por ejemplo, el Señor Jesús dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu projimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40). En el capítulo 5 de Mateo, el Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. […] Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados. […] Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros” (Mateo 5:3, 6, 10-12).

Veamos lo que el Señor Jesús dijo sobre los decretos administrativos. Mateo 12: 31-32: El Señor Jesús dijo: “Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero”. También, en Mateo 5:22 el Señor Jesús dijo: “Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: ‘Raca’ a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: ‘Idiota’, será reo del infierno de fuego”.

Además de estas palabras de los decretos administrativos, también están las palabras del Señor Jesús en las que juzga y destapa a los fariseos: El Señor Jesús dijo: “Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13). “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros” (Mateo 23:15).

Hermanos y hermanas, el Señor Jesús también habló profecías y promesas al hombre. Id a Juan 14: 2-3. El Señor Jesús dijo: “[…] Voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”. También está Juan 12:47-48, donde el Señor Jesús también dijo: “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final”. También Apocalipsis 21:3-4: “He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y El habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado”.

De las diversas verdades expresadas por el Señor Jesús durante la Era de la Gracia, podemos ver que Él era la aparición del Salvador, y que Sus palabras eran manifestaciones de Dios para toda la humanidad. Él expresó directamente el carácter de Dios y Su voluntad para la humanidad, para orientarla, proveerla y redimirla personalmente. Esto representa perfectamente la identidad y autoridad de Dios mismo. Al leer estas palabras, inmediatamente percibimos que son la verdad y que poseen autoridad y poder. Estas palabras son la voz de Dios, Sus manifestaciones a la humanida. En los últimos días el Señor Jesús ha regresado: Dios Todopoderoso ha venido a realizar la obra del juicio de los últimos días. Él ha iniciado la Era del Reino y ha terminado la Era de la Gracia. Basándose en la obra de redención del Señor Jesús, Dios Todopoderoso ha realizado la obra del juicio comenzando por la casa de Dios y ha expresado todas las verdades para la purificación y salvación de la humanidad. Las palabras expresadas por Dios Todopoderoso son ricas en contenido y completas. Como dice Dios Todopoderoso: “Es justo decir que esta ha sido la primera vez, desde la creación, que Dios se ha dirigido a toda la humanidad. Nunca antes Dios había hablado con tanto detalle y tan sistemáticamente a la humanidad creada. Por supuesto, esta ha sido también la primera vez que Él ha hablado tanto, y durante tanto tiempo, a la humanidad. Esto ha sido algo totalmente sin precedentes. Es más, estas declaraciones han sido el primer texto expresado por Dios, mientras estuvo entre la humanidad en las que Él reveló, guió, juzgó y habló con total franqueza a todas las personas y, de igual manera, han sido las primeras declaraciones en las que Dios permitió a la gente conocer Sus pasos, el lugar donde Él se encuentra, el carácter de Dios, lo que Él tiene y es, Sus pensamientos y Su preocupación por la humanidad. Se puede decir que, desde la creación, estas fueron las primeras declaraciones que Dios ha expresado desde el tercer cielo a la humanidad, y que es la primera vez que Dios ha usado Su identidad inherente para aparecer y expresar la voz de Su corazón a la humanidad por medio de palabras” (de ‘Introducción’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras expresadas por Dios Todopoderoso son de gran alcance e incomparablemente ricas. En ellas mayormente están el juicio, la revelación del hombre y los decretos administrativos y mandamientos de la Era del Reino, así como las advertencias de Dios, Sus requisitos y promesas para el hombre, Sus profecías y demás. Primero leamos varios pasajes de las palabras de Dios con respecto a Sus advertencias y requisitos para el hombre, así como sobre Su obra.

Dios Todopoderoso dice: “Hoy en día, quienes alberguen un amor genuino hacia Mí, gente así está bendecida; bienaventurados quienes se someten a Mí, con seguridad permanecerán en Mi reino; bienaventurados quienes me conocen, con seguridad ejercerán poder en Mi reino; bienaventurados quienes me buscan, con seguridad escaparán de las ataduras de Satanás y disfrutarán de la bendición en Mí; bienaventurados quienes son capaces de renunciar a sí mismos, con seguridad entrarán en Mi posesión y heredarán la abundancia de Mi reino. Conmemoraré a los que corren por Mi causa, abrazaré con alegría a los que se gasten por Mi causa, daré disfrute a los que me presenten ofrendas. Bendeciré a los que encuentren disfrute en Mis palabras; con seguridad serán los pilares que sostendrán la viga maestra de Mi reino, con seguridad gozarán de abundancia incomparable en Mi casa, y nadie se podrá comparar con ellos” (de ‘Capítulo 19’ Las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida”.

Si las personas permanecen en la Era de la Gracia, nunca se liberarán de su carácter corrupto, por no decir que nunca conocerán el carácter inherente de Dios. Si las personas viven siempre en medio de una abundancia de gracia pero no tienen el camino de vida que les permita conocer y satisfacer a Dios, entonces nunca lo obtendrán verdaderamente aunque crean en Él. Qué forma más deplorable de creer” (de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios” (de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Ninguno busca activamente las huellas o la aparición de Dios y nadie desea existir bajo el cuidado y la custodia de Dios. Más ellos están dispuestos a depender de la corrosión de Satanás y el maligno con el fin de adaptarse a este mundo y a las reglas de vida que sigue la malvada humanidad. A estas alturas el corazón y el espíritu del hombre se sacrifican a Satanás y se convierten en su sustento. Además, el corazón y el espíritu humanos se convierten en un lugar en el cual Satanás puede residir y en una zona de recreación apropiada para este. De esta manera, sin darse cuenta, el hombre pierde su comprensión de los principios de ser humano y del valor y el sentido de la existencia humana. Las leyes de Dios y el pacto entre Dios y el hombre gradualmente se desvanecen en el corazón del hombre y el hombre no busca más a Dios ni le pone atención. A medida que el tiempo pasa, el hombre ya no entiende por qué Dios creó al hombre ni tampoco entiende las palabras que salen de la boca de Dios ni se da cuenta de todo lo que proviene de Dios. El hombre comienza a resistir las leyes y decretos de Dios; el corazón y el espíritu del hombre se insensibilizan… Dios pierde al hombre de Su creación original y el hombre pierde la raíz de su principio. Este es el dolor de esta humanidad” (de ‘Dios es la fuente de la vida del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La humanidad se ha desarrollado durante decenas de miles de años de historia para llegar a donde está hoy. Sin embargo, la humanidad de Mi creación original ya hace mucho tiempo que se ha hundido en la degeneración. Ella ya ha dejado de ser lo que Yo quiero, y es por eso la humanidad, tal y como Yo la veo, ya no merece el nombre de humanidad. Es más bien la escoria de la humanidad que Satanás ha secuestrado, los podridos cadáveres ambulantes dentro de los cuales vive Satanás y que él usa como vestimenta. Las personas no creen en lo más mínimo en Mi existencia ni dan la bienvenida a Mi llegada. La humanidad responde sólo a regañadientes a Mis solicitudes, está temporalmente de acuerdo con ellas, y no comparte con sinceridad las alegrías y tristezas de la vida conmigo. Debido a que la gente me ve como inescrutable, pretenden sonreírme a regañadientes, traicionando su manera de arrimarse al lado del poder. Esto se debe a que la gente desconoce Mi obra, y, aún más, Mis intenciones presentes. Voy a ser honesto con vosotros, cuando llegue el día, el sufrimiento de todo aquel que me adore será más fácil de soportar que el vuestro. El grado de vuestra fe en Mí, en realidad no será superior al de Job, y aun la fe de los fariseos judíos supera la vuestra, por lo que, en los inminentes días de fuego, vais a sufrir mucho más que los fariseos cuando fueron reprendidos por Jesús, mucho más que los 250 líderes que se resistieron a Moisés, y aún más seriamente que Sodoma bajo las llamas abrasadoras de su destrucción” (de ‘Qué significa ser un hombre de verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El hombre perdió su corazón que teme a Dios después de que Satanás lo corrompió y perdió la función que debería tener una de las criaturas de Dios, convirtiéndose en un enemigo desobediente a Dios. El hombre vivió bajo el campo de acción de Satanás y siguió las órdenes de Satanás; en consecuencia, Dios no tuvo manera de obrar entre Sus criaturas, y menos pudo ganar el temor de Sus criaturas. Dios creó al hombre y este debe adorar a Dios, pero el hombre en realidad le dio la espalda a Dios y adoró a Satanás. Satanás se convirtió en ídolo en el corazón del hombre. De esta manera Dios perdió Su posición en el corazón del hombre, lo que quiere decir que Él perdió la relevancia de Su creación del hombre, y para restaurar la relevancia de Su creación del hombre Él debe restaurar la semejanza original del hombre y desechar del hombre su carácter corrupto. Para rescatar al hombre de Satanás, debe salvar al hombre del pecado. Sólo de esta manera puede poco a poco restaurar la semejanza original del hombre y restaurar la función original del hombre y al final restaurar Su reino. La destrucción final de esos hijos de desobediencia también va a ser llevada a cabo con el fin de permitirle al hombre adorar mejor a Dios y vivir mejor sobre la tierra. Ya que Dios creó al hombre, Él hará que el hombre lo adore; ya que desea restaurar la función original del hombre, la va a restaurar por completo y sin ninguna adulteración. Restaurar Su autoridad quiere decir hacer que el hombre lo adore y hacer que el hombre lo obedezca; quiere decir que Él va a hacer que el hombre viva por Él y que perezcan Sus enemigos debido a Su autoridad; quiere decir que hará que hasta la última parte de Él continúe entre la humanidad sin ninguna resistencia por parte del hombre. El reino que anhela establecer es Su propio reino. La humanidad que espera es una que lo adore y lo obedezca por completo y tenga Su gloria. Si no salva a la humanidad corrupta, la relevancia de Su creación del hombre quedará en nada; no tendrá más autoridad entre los hombres y Su reino ya no será capaz de existir en la tierra. Si no destruye a esos enemigos que le son desobedientes, no podrá obtener toda Su gloria ni tampoco podrá establecer Su reino sobre la tierra. Estos son los símbolos de la terminación de Su obra y los símbolos de la terminación de Su gran logro: destruir completamente a aquellos entre la humanidad que lo desobedecen y llevar al reposo a los que han sido perfeccionados” (de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Tú sólo sabes que Jesús descenderá durante los últimos días, pero ¿cómo lo hará exactamente? Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios” (de ‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, no pueden mancillar el suelo santo. Aunque puedas haber realizado muchas obras y hayas obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, ¡es intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se congracia conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla! Debes buscar vida. Hoy, las personas que serán perfeccionadas son del mismo tipo que Pedro; son las que buscan cambios en su carácter y están dispuestas a dar testimonio de Dios y a cumplir con su deber como criatura de Dios. Sólo las personas así serán perfeccionadas. Si sólo esperas recompensas y no buscas cambiar tu propio carácter vital, entonces todos tus esfuerzos serán en vano. ¡Y esta verdad es inalterable!” (de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Con respecto a la obra del juicio de Dios Todopoderoso durante la Era del Reino, vamos a leer varios pasajes de Sus palabras.

Dios Todopoderoso dice: “En los últimos días, Cristo usa una diversidad de verdades para enseñarle al hombre, para revelar la esencia del hombre y analizar sus palabras y hechos. Estas palabras comprenden varias verdades, tales como, el deber del hombre, cómo debe el hombre obedecer a Dios, cómo debe el hombre ser leal a Dios, cómo debe el hombre vivir la humanidad normal, la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras se enfocan en la esencia del hombre y en su carácter corrupto. En particular, esas palabras que revelan cómo el hombre desdeña a Dios se dicen con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Cuando Dios hace la obra del juicio, no simplemente aclara la naturaleza del hombre con unas cuantas palabras, sino que lleva a cabo la revelación, el tratamiento y la poda en el largo plazo. Esas formas de revelación, tratamiento y poda no se pueden sustituir con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo esa manera de obrar se considera juicio; sólo por medio de ese juicio se puede persuadir al hombre, se le puede convencer por completo de la sumisión a Dios, y puede obtener el verdadero conocimiento de Dios. El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace” (de ‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por amor a Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del ser humano, el hombre no conocería Su carácter justo que no permite ofensa alguna, y no podría apartarse de su viejo conocimiento de Dios para adoptar el nuevo. Por amor a Su testimonio y a Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para lograr el conocimiento de Dios, cambiar su carácter y dar un resonante testimonio de Él por medio de Su aparición pública. El cambio se logra en el carácter del hombre a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. Los cambios en el carácter del hombre significan que se ha liberado de la atadura de Satanás, de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que de verdad ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón” (de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a todos los pueblos y perfecciona a aquellos que le aman de verdad. Sólo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su tipo, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el tiempo cuando Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Sólo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre sólo muestra realmente lo que es cuando es castigado y juzgado. El mal se pondrá con el mal, el bien con el bien, y toda la humanidad será clasificada según sus tipos. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra debe lograrse por medio del castigo y del juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, sólo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Sólo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos. […] Durante los últimos días, sólo el juicio justo puede clasificar al hombre y llevarlo a un nuevo reino. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios, de juicio y castigo” (de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

¿Entiendes ahora qué es el juicio y qué es la verdad? Si ahora lo entiendes, te exhorto a que te sometas obedientemente al juicio, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de que Dios te elogie o de que Dios te lleve a Su reino. Los que sólo aceptan el juicio pero nunca han sido purificados, es decir, los que huyen en medio de la obra de juicio, Dios siempre los detestará y los rechazará. Sus pecados son muchos más, y más graves, que los de los fariseos, porque han traicionado a Dios y le son rebeldes. Esos hombres que no son dignos ni siquiera de servir van a recibir un castigo más severo, además de eterno. Dios no perdonará a ningún traidor que en algún momento afirmó lealtad con palabras pero después lo traicionó. Tales hombres recibirán la retribución por medio del castigo del espíritu, el alma y el cuerpo. ¿No revela esto el carácter justo de Dios? ¿No es este el propósito de que Dios juzgue y desenmascare al hombre? Dios envía a todos los que hacen todo tipo de hechos malvados durante el tiempo del juicio a un lugar plagado de malos espíritus, y deja que estos malos espíritus destruyan sus cuerpos carnales a voluntad. Sus cuerpos desprenden el olor de los cadáveres y esa es su retribución adecuada. Dios anota en sus libros de registro todos y cada uno de los pecados de esos desleales falsos creyentes, falsos apóstoles y falsos obreros, entonces cuando sea el momento correcto, los arrojará en medio de los espíritus inmundos para que todos sus cuerpos sean contaminados por los espíritus inmundos a voluntad y, como resultado, nunca más se reencarnen y nunca más vuelvan a ver la luz. A aquellos hipócritas que hicieron servicio en algún momento, pero que son incapaces de permanecer leales hasta el final, Dios los contará entre los malvados para que caminen en el consejo de los malvados, volviéndose parte de la multitud desordenada. Al final, Dios los destruirá. Dios los arrojará a un lado y no hará caso de los que nunca fueron leales a Cristo o que nunca dedicaron ningún esfuerzo y los va a destruir a todos en el cambio de las eras. Y ya no existirán más en la tierra, mucho menos obtendrán acceso al reino de Dios. Los que nunca han sido sinceros con Dios, sino que se ven obligados por las circunstancias a tratar con Dios con indiferencia, serán contados entre los que hacen servicio para Su pueblo. Sólo un pequeño número de esos hombres podrá sobrevivir, mientras que la mayoría perecerá junto con los que no están calificados ni siquiera para hacer servicio. Por último, Dios llevará a Su reino a todos los que son del mismo sentir que Él, el pueblo y los hijos de Dios, así como los que Dios predestinó para ser sacerdotes. Ese es el fruto que Dios engendra por medio de Su obra. En cuanto a los que no pueden pertenecer a ninguna de las categorías que Dios establece, ellos serán contados entre los incrédulos. Y vosotros seguramente podéis imaginar cuál será su resultado. Ya os he dicho todo lo que os debería decir; el camino que escojáis será la decisión que tendréis que tomar. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera por nadie que no pueda avanzar al mismo paso que Dios, y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre” (de ‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

lanzaré Mi furia sobre sus naciones, promulgando abiertamente Mis decretos administrativos por todo el universo, y enviaré castigo a quien los viole:

Cuando vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y ve inmediatamente todas las obras que en todo el universo Yo he forjado. Los que van en contra de Mi voluntad, es decir, los que se oponen a Mí con los hechos del hombre, caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las numerosísimas estrellas de los cielos y las haré de nuevo; gracias a Mí el sol y la luna serán renovados, los cielos ya no serán más como eran; las innumerables cosas sobre la tierra serán renovadas. Todas serán completadas por medio de Mis palabras. Las muchas naciones del universo serán divididas de nuevo y sustituidas por la mía, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y serán una sola que me adore; todas las naciones de la tierra serán destruidas, y dejarán de existir. De los seres humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados; Mi fuego ardiente abatirá a todos los que adoran a Satanás, es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, el resto quedará reducido a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso regresarán en grados diferentes a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad seguirá a su propia especie, y recibirá castigos que variarán según lo que hayan hecho. Todos los que se han levantado contra Mí perecerán; en cuanto a aquellos en cuyos actos sobre la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo, gracias a cómo se han absuelto ellos mismos. Yo me revelaré a las innumerables personas y naciones, resonando con Mi propia voz sobre la tierra para proclamar la terminación de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos” (de ‘Capítulo 26’ de Las declaraciones de Dios al universo enterno en “La Palabra manifestada en carne”).

Vamos a leer más pasajes de profecías de Dios Todopoderoso y Sus promesas al hombre.

En el reino, las innumerables cosas de la creación comienzan a revivir y a obtener de nuevo su fuerza vital. Debido a los cambios en el estado de la tierra, los límites entre una tierra y otra también empiezan a moverse. Antiguamente, Yo había profetizado: cuando la tierra se divida de la tierra, y la tierra se una a la tierra, este será el tiempo en que Yo haré pedazos a las naciones reduciéndolas a escombros. En ese momento, renovaré toda la creación y la repartición de todo el universo, poniéndolo así en orden, transformando su viejo estado en uno nuevo. Este es Mi plan. Estas son Mis obras. Cuando las naciones y los pueblos del mundo regresen todos delante de Mi trono, tomaré de inmediato toda la abundancia del cielo y la concederé al mundo humano, de manera que, gracias a Mí, rebosará de una abundancia sin igual” (de ‘Capítulo 26’ Las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Tras la finalización de Mis palabras, el reino se forma poco a poco en la tierra y el hombre regresa gradualmente a la normalidad, y por ende se establece en la tierra el reino que yace en Mi corazón. En el reino, todo el pueblo de Dios recupera la vida del hombre normal. Se ha ido el invierno helado, reemplazado por un mundo de ciudades primaverales, donde la primavera perdura todo el año. Ya la gente no se enfrenta con el mundo sombrío y miserable del hombre, ya no sufre el frío escalofriante del mundo del hombre. La gente ya no pelea entre sí, los países ya no se enfrentan en guerras, ya no hay más matanza y la sangre que fluye de la matanza; todas las tierras están llenas de felicidad, y en todas partes rebosa el calor entre los hombres” (de ‘Capítulo 20’ de Las declaraciones de Dios al universo enterno en “La Palabra manifestada en carne”).

Cuando la humanidad haya sido restaurada a su semejanza original, cuando la humanidad pueda cumplir sus deberes respectivos, guardar su sitio y obedecer todos los planes de Dios, Dios habrá ganado un grupo de personas sobre la tierra que lo adoran y también habrá establecido un reino sobre la tierra que lo adora. Tendrá una victoria eterna sobre la tierra y aquellos quienes se le oponen perecerán por toda la eternidad. Esto restaurará Su intención original al crear al hombre; restaurará Su intención en crear todas las cosas y también restaurará Su autoridad sobre la tierra, Su autoridad entre todas las cosas y Su autoridad entre Sus enemigos. Estos son los símbolos de Su victoria total. En adelante, la humanidad entrará en el reposo y entrará en una vida que sigue el camino correcto. Dios también entrará en el reposo eterno con el hombre y entrará en una vida eterna que compartirán Dios y el hombre. La inmundicia y la desobediencia sobre la tierra desaparecerán como lo harán los lamentos sobre la tierra. Todo lo que sobre la tierra se opone a Dios no existirá. Sólo Dios y esas personas que Él ha salvado permanecerán; sólo Su creación permanecerá” (de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Ahora que hemos escuchado las palabras de Dios Todopoderoso, hemos visto que Dios Todopoderoso y el Señor Jesús son uno y el mismo. Ambos son Dios encarnado que habla a la humanidad desde las alturas. Lo que ambos revelan es el carácter de Dios y Su esencia santa, y así demuestran perfectamente Su autoridad e identidad. A partir de las palabras del Señor Jesús sobre el juicio y la revelación de los fariseos, y de las palabras de Dios Todopoderoso sobre el juicio y la revelación de la humanidad pervertida, vemos que Dios odia la maldad y detesta la perversión de la humanidad. Vemos la rectitud y el carácter santo de Dios y, por otra parte, que Él mira el fondo del corazón del hombre. Conoce la perversión de la humanidad como la palma de Su mano. A partir de las advertencias y los requisitos del Señor Jesús y Dios Todopoderoso para la humanidad, vemos las expectativas de Dios respecto a la humanidad: a Dios le gustan las personas honradas y bendice a aquellas que sinceramente se dedican a Él. Esto nos demuestra la preocupación de Dios por la salvación de la humanidad. A partir de las promesas del Señor Jesús y Dios Todopoderoso a la humanidad, vemos el amor de Dios a la humanidad y, por otra parte, contemplamos la autoridad y el poder con los que Él controla el destino de la humanidad y reina sobre todas las cosas. Las manifestaciones del Señor Jesús y Dios Todopoderoso son parecidas, tanto en el tono como en la manera de hablar: ambas son expresión del carácter de Dios. Esto demuestra perfectamente la identidad y la esencia de Dios. Hermanos y hermanas, pensemos: ¿Quién, aparte del Creador, podría expresar palabras a la humanidad entera? ¿Quién podría expresar directamente la voluntad de Dios y hacerle exigencias a la humanidad? ¿Quién podría decidir el fin del hombre? ¿Quién podría controlar si vive o muere? ¿Quién podría controlar las estrellas del universo y dominar todas las cosas? Además de Dios, ¿quién podría entender de verdad la esencia de la humanidad pervertida? ¿Y quién podría revelar el carácter satánico oculto en el fondo de nuestros corazones? ¿Quién podría cumplir la obra de Dios del juicio de los últimos días y salvarnos por completo de la influencia de Satanás? Solo el Creador posee tal autoridad y poder. Las palabras de Dios Todopoderoso demuestran perfectamente la autoridad e identidad excepcionales de Dios. Hermanos y hermanas, después de haber escuchado las palabras de Dios Todopoderoso, todos lo confirmamos en nuestros corazones: todas estas palabras son expresadas por Dios, ¡son Su voz! Son todas las verdades expresadas por el Creador durante la obra del juicio de los últimos días. En nuestros corazones, inmediatamente nace la auténtica veneración hacia Dios. Después de haber leído las palabras de Dios Todopoderoso, ¿tenéis la misma sensación? Esto basta para demostrar que las palabras de Dios Todopoderoso y las del Señor Jesús tienen el mismo origen: ambas son expresión del Espíritu, manifestaciones de Dios a la humanidad en distintas eras. Durante los últimos días, Dios Todopoderoso realiza la obra del juicio comenzando por la casa de Dios conforme a la obra de redención del Señor Jesús. Dios Todopoderoso expresa todas las verdades para la salvación y purificación de la humanidad, desvela todos los misterios de Su plan administrativo para salvarla y nos habla claramente de la esencia de diferentes aspectos de la verdad. Sus palabras nos abren los ojos y nos convencen por completo. La palabra y la obra de Dios Todopoderoso han cumplido todas las profecías del Señor Jesús. En todas las palabras expresadas por Dios Todopoderoso para la obra del juicio de los últimos días reconocemos la voz de Dios, y nos cercioramos de que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús, el único Dios verdadero que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, ¡y que viene a realizar la obra del juicio en los últimos días! Él viene a terminar con el dominio de Satanás sobre la tierra, la era de la maldad y la oscuridad, y a comenzar el reinado de Dios sobre la tierra, la Era del Reino Milenial, ¡y esto hace realidad nuestro hermoso deseo de entrar en el reino de los cielos! Hermanos y hermanas, ¿qué decís? ¿La obra de Dios Todopoderoso de los últimos días ha cumplido todas las profecías del Señor Jesús?

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

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