XI Palabras clásicas sobre la entrada en la realidad de la verdad

XI Palabras clásicas sobre la entrada en la realidad de la verdad

(I) Palabras sobre la creencia en Dios

1. Una creencia verdadera en Dios no tiene que ver con creer en Él para ser salvado, y menos aún con ser una buena persona. Tampoco tiene que ver sólo con creer en Dios con el fin de tener una semejanza humana. De hecho, las personas no deberían ver la fe sólo como una creencia en que hay un Dios; no se trata de que simplemente debas creer que Dios es la verdad, el camino, la vida, y nada más. Tampoco es que simplemente reconozcas a Dios y creas que Dios es el Soberano de todas las cosas, que Él es todopoderoso, que Él creó todas las cosas que hay en el mundo y que Él es único y supremo. No es simplemente que creas estos hechos. La voluntad de Dios es que todo tu ser y todo tu corazón deben ser entregados a Dios y que te sometas a Él; esto es, que debes seguir a Dios, permitir que Él te use, que estés feliz de hacer servicio por Él y que debas hacer cualquier cosa por Dios. Esto menciona de pasada, ahora, el asunto de la esencia. Si siempre dices: “¿No creemos en Dios con el fin de obtener la vida eterna? ¿No creemos en Dios con el fin de ser salvados?”, es como si tu creencia en Dios fuera como una especie de asunto periférico, creer tan sólo con el fin de ganar algo, entonces este no es el punto de vista que debes tener sobre tu creencia en Dios.

de ‘Sólo la búsqueda de la verdad es la verdadera creencia en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

2. “La creencia en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple de la fe en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa que la gente experimenta Sus palabras y Su obra en base a la creencia de que Él tiene soberanía sobre todas las cosas. Por tanto, se logrará desechar el carácter corrupto, se satisfará el deseo de Dios, y se llegará a conocerlo. Sólo emprendiendo ese paso se puede decir que se cree en Dios.

de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

3. ¿Qué es hoy creer realmente en Dios? Es la aceptación de Su palabra como la realidad de tu vida y el conocimiento de Dios de Su palabra para lograr un amor verdadero hacia Él. Más claro: creer en Dios es para que puedas obedecerle, amarle y llevar a cabo el deber que debería realizar una criatura de Dios. Este es el objetivo de creer en Dios. Se tiene que lograr el conocimiento de la hermosura de Dios, de lo digno que Él es de reverencia, de cómo Él hace la obra de salvación y de perfeccionamiento en Sus criaturas; esto es lo mínimo que debe poseer en su creencia de Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de la vida en la carne a la vida de amar a Dios, de una vida dentro de lo natural a una vida dentro del ser de Dios, es salir de bajo el campo de acción de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios, es ser capaz de lograr obedecer a Dios y no a la carne, es permitir que Él gane todo tu corazón, permitirle que te perfeccione y liberarte del carácter satánico corrupto. Creer en Dios es, principalmente, para que Su poder y Su gloria puedan manifestarse en ti y tú puedas hacer Su voluntad, cumplas Su plan y seas capaz de dar testimonio de Él delante de Satanás. Creer en Dios no debería ser para contemplar señales y prodigios ni por el bien de la carne personal, sino para buscar conocer a Dios y ser capaz de obedecerle, y, como Pedro, obedecerle hasta la muerte. Esto es, principalmente, lo que hay que lograr. Comer y beber la palabra de Dios es para conocerle y satisfacerle; comer y beber la palabra de Dios te proporciona un mayor conocimiento de Él; sólo después de esto puedes obedecer a Dios. Sólo conociéndole puedes amarle, y alcanzar este objetivo es la única meta que el hombre debería tener para creer en Dios. Si en tu forma de creer en Dios, siempre intentas contemplar señales y prodigios, el punto de vista de esta creencia en Dios es erróneo. Creer en Dios es, sobre todo, la aceptación de Su palabra como la realidad de la vida. Sólo poniendo en práctica las palabras de Su boca y llevándolas a cabo dentro de uno se alcanzará la meta de Dios. Creyendo en Dios, el hombre debería perseguir que Él lo perfeccione, ser capaz de someterse a Él y la obediencia completa a Él. Si puedes obedecerle sin quejarte, tener en cuenta Sus deseos, alcanzar la estatura de Pedro y poseer el estilo de este del que Dios habla, será el momento en que habrás logrado el éxito en tu creencia en Dios, y esto significará que Dios te ha ganado.

de ‘Todo se realiza por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

4. Puesto que tú crees en Dios, debes comer y beber Su palabra, experimentar Su palabra, y vivir Su palabra. ¡Sólo esto puede llamarse creer en Dios! Si dices con la boca que crees en Dios, mas no eres capaz de poner en práctica ninguna de Sus palabras o producir algún tipo de realidad, a esto no se le llama creer en Dios. Esto es “buscar pan para saciar el hambre”. Hablar únicamente de testimonios triviales, cosas inútiles y cuestiones superficiales, sin tener ni siquiera un mínimo de realidad, esto no es creer en Dios, y tú simplemente no has captado la manera correcta de creer en Dios. ¿Por qué debes comer y beber las palabras de Dios tanto como te sea posible? Si no comes ni bebes de Sus palabras y sólo buscas ascender al cielo, ¿es eso creer en Dios? ¿Cuál es el primer paso que debe dar el que cree en Dios? ¿A través de qué camino Dios perfecciona al hombre? ¿Puedes ser perfeccionado sin comer ni beber la palabra de Dios? ¿Puedes ser considerado una persona del reino sin que la palabra de Dios sirva como tu realidad? ¿Qué significa exactamente creer en Dios? Los creyentes en Dios deberían al menos tener un buen comportamiento en lo externo; lo más importante de todo es poseer la palabra de Dios. No importa lo que suceda, nunca puedes darle la espalda a Su palabra. Conocer a Dios y cumplir Su voluntad se logran a través de Su palabra. En el futuro, cada nación, denominación, religión y sector será conquistado a través de la palabra. Dios hablará directamente, y toda la gente sostendrá la palabra de Dios en sus manos; por medio de esto la humanidad será perfeccionada. Por dentro y por fuera, la palabra de Dios lo impregna todo: la humanidad hablará de la palabra de Dios con la boca, practicará de acuerdo con la palabra de Dios y mantendrá la palabra de Dios en su interior, permaneciendo impregnada de la palabra de Dios tanto por dentro como por fuera. Así será perfeccionada la humanidad. Aquellos que cumplen la voluntad de Dios y son capaces de dar testimonio de Él, son los que tienen la palabra de Dios como realidad.

de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

5. Ya que crees en el Dios práctico, el día de hoy te debes situar en el camino correcto. Al tener fe en Dios, no debes buscar sólo las bendiciones, sino debes buscar amar a Dios y conocer a Dios. Por medio de Su esclarecimiento y de tu propia búsqueda, puedes comer y beber Su palabra, desarrollar un verdadero entendimiento de Dios y tener un amor verdadero por Dios que brote de tu corazón. En otras palabras, tu amor por Dios es el más genuino, de tal manera que nadie puede destruirlo o interponerse en el camino de tu amor por Él. Entonces, estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces a Dios, porque Dios ha tomado posesión de tu corazón, por lo que nada más puede poseerte. Debido a tu experiencia, al precio que pagaste y a la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios. Entonces eres liberado de la influencia de Satanás y vives en la luz de la palabra de Dios. Sólo cuando te has librado de la influencia de las tinieblas puedes considerar que te has ganado a Dios. En tu creencia en Dios, debes buscar esta meta. Esta es la responsabilidad de cada uno de vosotros. Nadie debe ser complaciente con las cosas tal y como están. No podéis estar dudosos en cuanto a la obra de Dios o tomarla a la ligera. Debéis pensar en Dios en todos los aspectos y en todo momento, y hacer todas las cosas por Su causa. Y cuando habléis o hagáis cosas, debéis poner primero los intereses de la casa de Dios. Sólo esto es conforme a la voluntad de Dios.

de ‘Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

6. Ahora, todas las personas han visto que alguien que sirve a Dios no debería saber tan sólo cómo sufrir por Su causa, sino que, además, debería entender que creer en Dios es para procurar amarlo. El uso que Dios hace de ti no es sólo para refinarte ni para hacerte sufrir, sino para que conozcas Sus acciones, el verdadero sentido de la vida humana y, de forma particular, para que sepas que servir a Dios no es tarea fácil. Experimentar la obra de Dios no se trata de disfrutar Su gracia, sino más bien de sufrir por tu amor por Él. Ya que disfrutas la gracia de Dios, también debes disfrutar el castigo de Dios, debes experimentar todas estas cosas. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti y también puedes experimentar Sus tratos y Su juicio. De esa manera, experimentas todos los lados. Dios ha hecho la obra de juicio en ti y Él también ha hecho la obra de castigo en ti. La palabra de Dios ha tratado contigo, pero Él también te ha esclarecido y te ha iluminado. Cuando quieres escapar, la mano de Dios te sigue sosteniendo. Toda esta obra es para que sepas que todo acerca del hombre está a merced de Dios. Puedes pensar que creer en Dios se trata de sufrir o de hacer muchas cosas para Él, o por la paz de tu carne, o para que todo te salga bien, para que todo sea cómodo, pero ninguno de estos son los propósitos que las personas deben tener para creer en Dios. Si eso es lo que tú crees, entonces tu perspectiva es incorrecta y simplemente no puedes ser perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben tratar de entender. Usa esta comprensión para deshacerte de las peticiones personales así como de las esperanzas y nociones individuales que hay en tu corazón. Sólo cuando eliminas estas, puedes poseer las condiciones que Dios demanda. Sólo a través de esto puedes tener vida y complacer a Dios. Creer en Dios es para complacer a Dios, para vivir el carácter que Él exige, para dejar que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esa es la perspectiva correcta de creer en Dios y también la meta que debes buscar. Debes tener el punto de vista correcto de creer en Dios y buscar obtener la palabra de Dios. Tienes que comer y beber la palabra de Dios y poder vivir la verdad y, sobre todo, ver las obras prácticas de Dios, sus maravillosas obras por todo el universo, así como la obra práctica que Él hace en la carne. A través de sus experiencias prácticas, las personas pueden comprender cómo Dios hace Su obra en ellas, cuál es Su voluntad para ellas. Todo esto es para eliminar su corrupto carácter satánico. Deshazte de lo impuro y de lo injusto que hay dentro de ti, quítate las intenciones equivocadas para que puedas desarrollar la verdadera fe en Dios. Sólo teniendo fe verdadera puedes realmente amar a Dios. Puedes amar genuinamente a Dios sobre los cimientos de tu creencia en Él. ¿Puedes lograr amar a Dios sin creer en Él? Ya que crees en Dios, no puedes estar confundido al respecto. Algunas personas se llenan de vigor tan pronto como ven que la fe en Dios les traerá bendiciones, pero pierden toda la energía tan pronto como ven que tienen que enfrentarse a los refinamientos. ¿Eso es creer en Dios? Al final, debes lograr una obediencia completa y total delante de Dios en tu fe. Crees en Dios pero todavía le exiges mucho, tienes muchas nociones religiosas que no puedes abandonar, intereses personales que no puedes soltar, o todavía buscas las bendiciones de la carne y quieres que Dios rescate tu carne, que salve tu alma, todas estas son representaciones de las personas que tienen la perspectiva equivocada. Aunque las personas que tienen creencias religiosas tienen fe en Dios, no buscan el cambio en su carácter, no buscan el conocimiento de Dios y sólo van tras los intereses de su carne. Muchos entre vosotros tenéis fe que pertenecen a la categoría de creencias religiosas. Esa no es la fe verdadera en Dios. Para creer en Dios las personas deben poseer un corazón que sufra por Él y la determinación de entregarse a Dios. A menos que cumplan con estas dos condiciones, no se considera como fe en Dios ni se podrá lograr el cambio en el carácter. Sólo las personas que genuinamente persiguen la verdad, que tratan de conocer a Dios y que buscan la vida son las que verdaderamente creen en Dios.

de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

7. El mayor defecto del hombre que tiene fe en Dios es que su fe sólo es de palabra y Dios no existe en absoluto en su vida práctica. Todos los hombres, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. Muchas oraciones a Dios salen de la boca del hombre, pero Dios tiene poco lugar en su corazón, y por eso Dios prueba al hombre una y otra vez. Ya que el hombre es impuro, Dios no tiene otra alternativa que probar al hombre para que se sienta avergonzado y se llegue a conocer a sí mismo en las pruebas. De otro modo, todos los hombres se convertirán en hijos del arcángel y se harán cada vez más corruptos. Durante la creencia del hombre en Dios, muchos motivos y objetivos personales son expulsados a medida que Dios lo limpia sin cesar. De lo contrario Dios no pudiera usar a ningún hombre y ni tuviera manera de hacer en el hombre la obra que debe hacer. Dios primero limpia al hombre. En este proceso, el hombre puede llegar a conocerse a sí mismo y Dios puede transformar al hombre. Sólo después de esto puede Dios obrar Su vida en el hombre, y sólo de esta manera el corazón del hombre puede volverse por completo a Dios. Así que, creer en Dios no es tan simple como el hombre dice. Según Dios lo ve, si sólo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, si estás limitado sólo a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad o vivir la palabra de Dios, entonces esto es prueba de que todavía no tienes un corazón para amar a Dios, y muestra que tu corazón no le pertenece a Dios. Llegar a conocer a Dios creyendo en Él: esta es la meta final y es lo que el hombre debe buscar. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que se puedan hacer realidad en tu práctica. Si sólo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Sólo si luego también practicas y vives Su palabra, tu fe se puede considerar completa y de acuerdo con la voluntad de Dios.

de ‘Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

8. Crees en Dios y lo sigues y, por tanto, en tu corazón debes amarlo. Debes apartar tu carácter corrupto, buscar cumplir el deseo de Dios y debes cumplir con el deber de una criatura de Dios. Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr el cumplimiento del deseo de Dios. Como fuiste creado, debes obedecer al Señor que te creó, porque inherentemente no tienes dominio sobre ti mismo ni capacidad para controlar tu destino. Como eres una persona que cree en Dios, debes buscar la santidad y el cambio. Como eres una criatura de Dios, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por la que puedes cumplir con tu deber, que es el que pueden lograr —y deben lograr— todas las personas que actúan con justicia.

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

9. El requisito primordial de la creencia del hombre en Dios es que tenga un corazón sincero, que se entregue por completo y que obedezca realmente. Lo más difícil para el hombre es entregar toda su vida a cambio de una creencia verdadera, a través de la cual puede obtener toda la verdad y cumplir con su deber como criatura de Dios. Esto es inalcanzable para aquellos que fracasan y lo es incluso más para quienes no pueden encontrar a Cristo. Como el hombre no es bueno para entregarse totalmente a Dios, como no está dispuesto a cumplir con su deber para el Creador, como ha visto la verdad pero la evita y camina por su propia senda, como siempre busca siguiendo la senda de los que han fracasado y como siempre desafía al cielo, por eso es que él siempre fracasa y cae en las artimañas de Satanás, atrapado en su propia red. Como el hombre no conoce a Cristo, como no es experto en el entendimiento y la experiencia de la verdad, como es demasiado respetuoso de Pablo y demasiado codicioso del cielo, como siempre está exigiendo que Cristo le obedezca y está dándole órdenes a Dios, por eso es que esas grandes figuras y aquellos que han experimentado las vicisitudes del mundo siguen siendo mortales y siguen muriendo en medio del castigo de Dios. Todo lo que puedo decir de tales personas es que tienen una muerte trágica y que la consecuencia para ellas —su muerte— no se produce sin justificación. ¿No es su fracaso aún más intolerable para la ley del Cielo? La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y es inalcanzable para el hombre. Sin embargo, Cristo sólo provee la verdad; Él no viene a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, se deduce que el éxito o el fracaso en la verdad depende dela búsqueda del hombre. El éxito o fracaso del hombre sobre la verdad nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por su búsqueda. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que las criaturas de Dios deben cumplir. La mayoría de las personas tienen un poco de conocimiento sobre la búsqueda y el destino de Pablo y Pedro, pero sólo conocen el desenlace para Pedro y Pablo e ignoran el secreto subyacente al éxito de Pedro o las deficiencias que llevaron al fracaso de Pablo. Y así, si sois completamente incapaces de percibir la esencia de su búsqueda, la búsqueda de la mayoría de vosotros seguirá fracasando y aunque un pequeño número de vosotros tenga éxito, seguiréis sin ser iguales a Pedro. Si la senda de tu búsqueda es la correcta, tendrás una esperanza de éxito; si la senda que recorres en busca de la verdad es la errónea, siempre serás incapaz de tener éxito, y tendrás el mismo final que Pablo.

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

10. En resumen, tomar la senda de Pedro en la propia fe significa recorrer el sendero de la búsqueda de la verdad, que es también el de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Sólo al transitar por el camino de Pedro una persona estará en la senda de ser perfeccionada por Dios. Debe tener claro exactamente cómo caminar por la senda de Pedro y cómo ponerla en práctica. En primer lugar, uno debe poner a un lado sus propias intenciones, sus búsquedas inadecuadas y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que dedicarse de todo corazón, es decir, entregarse por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber las palabras de Dios, concentrarse en la búsqueda de la verdad, en la búsqueda de la intención de Dios en Sus palabras e intentar comprender la voluntad de Dios en todo. Este es el método de práctica más fundamental y vital. Es lo que Pedro hizo después de ver al Señor Jesús y sólo practicando de esta manera se logran los mejores resultados. La devoción sincera a las palabras de Dios implica, principalmente, buscar la verdad, buscar las intenciones de Dios en Sus palabras, centrarse en comprender la voluntad de Dios y entender y obtener más verdad a partir de Sus palabras. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico; más bien, se concentró en comprender la verdad y la voluntad de Dios y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Pedro también intentó comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, la naturaleza corrupta del hombre y sus verdaderas deficiencias, cumpliendo, así, con todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre para que lo satisfaga. Pedro tuvo muchas prácticas correctas que se ciñeron a las palabras de Dios. Esto estuvo totalmente alineado con la voluntad de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas provenientes de Dios, Pedro se autoexaminó de un modo estricto contra cada palabra del juicio de Dios hacia el hombre, cada palabra de la revelación de Dios al hombre y cada palabra de Sus exigencias al hombre e intentó desentrañar el significado de esas palabras. Intentó reflexionar sinceramente en cada palabra que el Señor Jesús le dijo y memorizarla y tuvo muy buenos resultados. Mediante esta forma de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también comprendió la esencia, la naturaleza y los diversos tipos de defectos del hombre. Esto es lo que significa verdaderamente entenderse a uno mismo. A partir de las palabras de Dios, Pedro no sólo consiguió comprenderse verdaderamente a sí mismo, sino que, a partir de las cosas expresadas en la palabra de Dios —Su carácter justo, lo que Él tiene y es, Su voluntad para Su obra, Sus exigencias hacia la humanidad—, a partir de ellas llegó a conocer a Dios completamente. Llegó a conocer Su carácter y Su esencia; llegó a conocer y entender lo que Dios tiene y es, así como Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjeron resultados en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro experimentó centenares de pruebas, pero no sufrió en vano. No sólo llegó a entenderse a sí mismo a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocerlo. Además, se enfocó particularmente en los requisitos de Dios para la humanidad contenidos en Sus palabras. En los aspectos en los que el hombre debe satisfacer a Dios para alinearse con Su voluntad, Pedro hizo un gran esfuerzo en este aspecto y alcanzó la claridad completa; esto fue extremadamente beneficioso en relación con su propia entrada. Independientemente de aquello de lo que Dios habló, siempre que esas palabras pudieron convertirse en su vida, Pedro fue capaz de grabarlas en su corazón para meditar en ellas con frecuencia y apreciarlas. Después de escuchar las palabras del Cristo Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente unos resultados. Es decir, que fue capaz de poner libremente las palabras de Dios en práctica, de practicar la verdad con fidelidad y de estar en sintonía con la voluntad de Dios, de actuar por completo conforme a la intención de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma Pedro entró en la realidad de las palabras de Dios.

de ‘Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

XI Palabras clásicas sobre la entrada en la realidad de la verdad